La mujer drusa ocupa un lugar importante entre los drusos y goza de una posición respetada en la familia y en la sociedad drusa en general. La religión drusa prohíbe la poligamia, y la mujer drusa puede convertirse en líder espiritual y realizar todas las tareas religiosas.
Varios profetas y clérigos drusos han abordado la posición de la mujer en la sociedad drusa. Según los preceptos religiosos, el matrimonio y el divorcio se realizan por consentimiento mutuo y no por coacción, y además la mujer tiene derecho a su parte de la herencia.
Los drusos creen que la mujer es la esencia de la sociedad, y la mayoría de las jóvenes drusas terminan su educación y se integran en los campos laborales de todos los sectores.







