Desde la década de 1940 y durante las décadas siguientes, el sur del Monte Líbano no presenció un renacimiento educativo en su dimensión social, humanitaria y misionera como el que estableció el difunto juez, político y escritor Arif Bey Al-Nakadi. Un día, soñó con establecer una institución educativa para ayudar a los huérfanos y necesitados de la comunidad drusa y de otros grupos, y con una determinación inquebrantable, una voluntad sólida y una decisión de enfrentar los desafíos, logró, pocos años después, convertir su sueño en realidad. Con el apoyo de personas generosas y el suyo propio, fundó la "Casa del Huérfano Druso" (Beit Al-Yatim Al-Durzi), que comenzó en Beirut y posteriormente estableció su sede en Aabey. Esto se sumó a la creación de otras escuelas, la reactivación de la Escuela Dawudiyya y la vinculación de decenas de escuelas a ella.

Al-Nakadi, quien supo equilibrar los altos cargos que ocupó en Siria, desde la presidencia del Consejo Consultivo y la jefatura de la policía siria durante la época del presidente Shukri al-Quwatli, hasta su nombramiento como gobernador del Yabal al-Arab (Montaña de los Drusos) en 1948, con sus esfuerzos en la difusión de la ciencia y el conocimiento y la apertura de escuelas, especialmente en el Monte Líbano y entre los miembros de su comunidad, también supo cómo hacer que la palabra tuviera el impacto del agua en un desierto sediento. Dedicó al aspecto literario y creativo el interés que lo hizo destacar en diversos campos de la escritura, enriqueciendo la biblioteca árabe con decenas de libros y obras, y proveyendo a revistas líderes y a la prensa árabe con cientos de artículos sobre diversos temas, especialmente en el ámbito de la lengua y sus orígenes, siendo una de sus referencias destacadas, además de investigador en temas lingüísticos, críticos y literarios. Fue elegido miembro de la Academia Árabe y estuvo al servicio del idioma árabe, defendiendo su integridad y apoyando el lenguaje culto (Fusha). También escribió artículos históricos y presentaciones de libros, tanto de autoría propia como traducidos, además de varias obras y traducciones.

Nacimiento y crianza
El 13 de enero de 1887, Arif Amin Said Hamoud Al-Nakadi vio la luz en Baabda, en el Monte Líbano, donde su linaje se remonta a la familia Nakad, un clan druso conocido que históricamente desciende de la famosa tribu árabe Taghlib. Inició sus estudios en las escuelas de Beiteddine y luego se especializó en Derecho, logrando obtener una licencia para ejercer ante los tribunales libaneses en 1911. Fue nombrado secretario en el Tribunal de Apelaciones, instructor ante el Tribunal de Acusación y luego miembro del Tribunal Penal. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, se convirtió en juez principal en Baabda además de su labor periodística, habiendo publicado entonces la revista mensual "Al-Mithaq" (El Pacto) y luego la revista "Al-Yawm" (El Día).

En Damasco

Arif Al-Nakadi se dirigió a Damasco tras una invitación recibida del ministro de Justicia sirio, Jalal Zuhdi, después de la caída del gobierno otomano y el establecimiento de un gobierno árabe bajo el liderazgo del Emir Faisal bin Hussein en 1918. Fue nombrado asistente del fiscal general en el Tribunal de Apelaciones e inspector en el Ministerio de Justicia sirio. Posteriormente, el ministro Subhi Niyal lo nombró en febrero de 1928 director de Asuntos Legales en el Ministerio de Justicia hasta 1937, fecha en la que asumió la dirección del ministerio.

Arif Al-Nakadi escribió en el periódico "Al-Ayyam", portavoz del movimiento nacional en Siria, y dio conferencias en la Facultad de Derecho de la Universidad de Damasco. Luego organizó una exposición anual privada de industrias sirias tras la elección de Muhammad Ali al-Abid como presidente de la República en 1932, donde el Emir Mustafa al-Shihabi fue nombrado director, y Arif Al-Nakadi fue designado agente y suplente del director de la exposición, que se inauguró en la Escuela de Equipamiento el 31 de mayo de 1936, donde el presidente al-Abid le otorgó la Medalla al Mérito de Grado Superior por su papel en el éxito de la exposición.

Gobernador del Yabal al-Arab (Montaña de los Drusos)
Debido a sus escritos liberales y sus posiciones estrictas contra el mandato francés sobre Siria y el Líbano, las autoridades francesas arrestaron a Arif Al-Nakadi y lo encarcelaron en el Líbano. En 1945, el presidente de la República, Shukri al-Quwatli, emitió un decreto nombrándolo director de la Policía y Seguridad General, antes de ser nombrado presidente del Consejo Consultivo el 1 de agosto de 1946, y luego gobernador del Yabal al-Arab en noviembre de 1948, encargándose de terminar el conflicto existente en aquel entonces entre la familia Al-Atrash y sus opositores, respaldados por el primer ministro Jamil Mardam Bey. Días después de la llegada de Husni al-Za'im al poder, se emitió un decreto nombrando a Arif Al-Nakadi vicegobernador militar en As-Suwayda, desde el 9 de abril hasta su jubilación el 31 de julio de 1949.

Difusión del conocimiento

Al-Nakadi difundió la educación entre los miembros de su comunidad, pues las aldeas drusas estaban ansiosas por abrir escuelas, y obtuvieron lo que deseaban. Luego fundó la revista "Al-Duha", que fue un púlpito para la voz de los libres y para la escritura y la expresión. Había fundado la Casa del Huérfano Druso en Beirut en 1941 para trasladarla luego a la ciudad de Aabey, y más tarde fundó otra casa en As-Suwayda, que dejó al gobierno sirio tras su jubilación en 1949. También renovó en el Líbano la Escuela Dawudiyya Drusa y vinculó a ella 33 escuelas primarias, fundó una escuela para niñas en Aabey a la que llamó Escuela Tanukhiyya, y una escuela mixta en Beirut llamada Escuela Ma'niyya.

Academia de la Lengua Árabe
Tras su jubilación, Al-Nakadi se dedicó a la autoría y la publicación, y trabajó en la Academia de la Lengua Árabe, de la cual había sido elegido miembro activo desde el 26 de marzo de 1923. Presentó numerosas conferencias, entre ellas "La justicia y el Islam", "Al-Ándalus: lección y memoria", "El lenguaje culto y el coloquial", y también fue encargado de supervisar las publicaciones de la Academia.
Arif Al-Nakadi tiene varias obras y traducciones, entre ellas: "El dilema de Oriente: los países árabes liberados: Siria-Irak-Líbano" (escrito en francés por Khairallah Khairallah y traducido por Arif Al-Nakadi), impreso a expensas del periódico "Al-Haqiqa", Beirut, 1920. "La justicia en el Islam" (conferencia pronunciada en la Academia Científica Árabe), Biblioteca Árabe, Damasco, 1922. "Compendio de sociología" (colección de conferencias pronunciadas en el Instituto Árabe de Derecho), Imprenta Al-Mufid, Damasco, 1925. "Banu Ma'ruf en el Líbano". "Historia del Emir Abdullah Al-Tanukhi". "Los tres movimientos libaneses en los años 1841, 1845 y 1860". "Vida económica" (traducción), "Vida de Mahoma" (traducción), "Omar bin Abdulaziz", "Los Estados Unidos Europeos".
Los artículos de Arif Al-Nakadi atrajeron el interés de muchas revistas líderes en el campo de la literatura y los medios, publicando más de 140 artículos en diversas revistas, entre ellas: la revista "Al-Adib", la revista "Al-Thaqafa", la revista "Al-Irfan", la revista "Al-Muqtataf", la revista "Al-Mawrid", además de lo que publicó en la revista de la Academia Científica en Damasco.
La muerte se llevó a Arif Al-Nakadi el 23 de marzo de 1975, y fue enterrado en su ciudad natal de Aabey, en el Monte Líbano. El Ministerio de Educación sirio nombró una de las escuelas del barrio de Midan con el nombre de Arif Al-Nakadi, y una de las calles de la ciudad de As-Suwayda también lleva su nombre en su honor y en reconocimiento a los grandes servicios que prestó a la patria en los campos de la ciencia y el conocimiento.