El pensamiento de la doctrina drusa del Tawhid se basa en la corriente sufí del Islam como una doctrina gnóstico-esotérica; el término "gnosticismo" deriva de "conocimiento" (ma'rifa) y significa conocer a Dios, glorificado sea, con el verdadero conocimiento. Según el método gnóstico-sufí, la adoración a Dios, glorificado sea, debe basarse en el conocimiento a través de una purificación profunda del alma. Basándose en esto, el creyente alcanza la fe absoluta en Dios, el Altísimo, cuando llega al estado de "revelación certera" (al-mukashafa al-yaqiniyya), que significa la auto-experimentación y el gusto espiritual interior inspirado por Dios, glorificado sea.

El método gnóstico se considera el fundamento y el corazón palpitante de la doctrina del Tawhid; es una visión armónica que busca la unidad y la eliminación de las contradicciones y los opuestos existentes entre los intérpretes de las diversas corrientes religiosas. Según este método, Dios, glorificado sea, que es la Verdad absoluta, se manifiesta con fuerza en la conciencia del creyente unitario (muwahhid), lavando su corazón y purificándolo. La aparición de esta Verdad es como la luz que brilla en el corazón del creyente, quien ha sido purificado de todas las maldades y cualidades negativas. En este estado, el creyente unitario goza de una experiencia espiritual subjetiva, la revelación certera, que lo guía hacia la comprensión profunda y prepara el camino para el conocimiento verdadero y el reconocimiento de la Esencia Divina, los atributos eternos e inmortales de Dios y sus actos sublimes y gloriosos. En el Sagrado Corán se menciona una descripción de este estado de guía divina, donde Dios, glorificado sea, dice en el Libro Sublime:

"Y a quienes se esfuercen por Nuestra causa, ciertamente les guiaremos por Nuestros caminos. Y, en verdad, Dios está con los que hacen el bien." (Sura Al-Ankabut 29, aleya 69).

El creyente unitario que alcanza el nivel de la "revelación certera" se eleva hacia la unicidad divina, cuya principal característica es la sustitución de la multiplicidad por la unicidad. Si el creyente unitario deja el mundo material del que proviene —un mundo pluralista compuesto por muchos individuos: humanos, animales, plantas y objetos inanimados— y logra dirigir su visión hacia el interior de su propia alma y su corazón puro, entonces estará preparado y completamente abierto a la comunión con Dios, glorificado sea, el Uno, el Único y la única Verdad. En este estado, el creyente unitario se separa de la dualidad y la pluralidad que caracterizan su entorno tangible y sensible, para elevarse hacia la unicidad divina.

Citado del patrimonio del Tawhid