El Jeque Aql de la comunidad drusa, Abu Wael Hammoud Al-Hinnawi1., señaló: “Como miembros de la comunidad drusa somos personas de principios, y uno de nuestros pilares es la jefatura espiritual representada por los tres jeques Aql. Debido a nuestras costumbres, características y asuntos personales, nuestra comunidad recurre a sus referentes espirituales y sociales, independientemente de la magnitud de los asuntos”, señalando que, con respecto a la participación en las manifestaciones, “la cuestión no es unirse a un movimiento ni a una facción determinada, sino que son posiciones necesarias que adopta la autoridad espiritual en favor de la justicia, las demandas legítimas, la represión de la corrupción, el sofocamiento de la sedición y la preservación de la vida. Desde mi posición como Jeque Aql y líder espiritual, el deber y la responsabilidad me exigen no abandonar a mis hijos, a mi familia y a mi patria sin importar las causas. Por ello, cuando nuestros hijos fueron objeto de disparos en una situación determinada, tomé una postura firme sin vacilaciones ni prejuicios para evitar los enfrentamientos entre nuestra gente y los hijos de nuestro pueblo, porque la sangre siria no puede ser derramada por otro sirio; quien mata a una persona sin derecho es como si matara a toda la humanidad. No permitiremos que ninguna parte interfiera en nuestras filas ni en nuestra seguridad; esta batalla no es nuestra en el sentido de combatir hermano contra hermano, la agresión no forma parte de nuestros valores, y ¿acaso cabe en la cabeza de alguien sensato que un responsable como yo se quede de brazos cruzados y deje que las cosas sigan su curso destructivo?”

En declaraciones a "Independent Arabia", el Jeque Al-Hinnawi se dirigió en su momento al presidente del régimen sirio, Bashar al-Assad, diciéndole: "Si no puedes resolver los problemas, hay otros que pueden hacerlo", y añadió: "Si nos enfrentamos a cualquier peligro, no estaremos en la retaguardia, sino en la vanguardia".

El Jeque Al-Hinnawi consideró que “el movimiento actual en As-Suwayda no fue espontáneo ni se limita solo a ella. La prueba de ello es que la crisis siria abarcó a todas las provincias y tiene sus causas y consecuencias. La diferencia es que se trata de un movimiento pacífico, siguiendo nuestro ejemplo al llamar a la paz civil con todos, y nuestras posturas dan fe de ello. Las condiciones que empujaron a los habitantes de As-Suwayda tienen sus razones, entre ellas el asfixia económica por la falta de un cruce fronterizo desde las tierras de As-Suwayda hacia Jordania, a diferencia de otras provincias, además de las consecuencias de la crisis, en la que proliferaron los crímenes y las drogas ante la ausencia de la ley y la preocupación de la autoridad por sus guerras internas. Ni qué decir de los sobornos y la corrupción, que son el origen del problema. No somos los únicos en Siria que hablamos de esto; el mundo entero conoce la tragedia del pueblo sirio y la crisis que le ha sobrevenido”.

En este contexto, Al-Hinnawi señaló: “A pesar del peligro de desintegración, división, takfirismo (acusaciones de infidelidad) y traición que se respira en la escena siria por la falta de verdad sobre el desarrollo de la crisis y sus hechos, nuestra historia responde a los rumores, tanto en el pasado como en el presente y el futuro. Somos guardianes de las fronteras y de los hogares, defensores de la paz y del respeto mutuo, ya que somos parte integral de nuestra patria siria, y As-Suwayda es una de sus provincias. Lo que le ocurre a la patria nos ocurre a nosotros, y rechazamos cualquier plan para generar cualquier daño en la sociedad siria, tanto en su tierra como en su gente”.

Además, el Jeque Al-Hinnawi recordó que “la historia de la comunidad drusa está llena de eventos y plagada de posiciones importantes desde el inicio de la fe en la era fatimí”, donde “no salimos de una dificultad sin caer en adversidades, dificultades, enfrentamientos y conflictos aún más difíciles, y la historia es la mejor prueba”. Añadió que, “a pesar de la ansiedad que nos provocan estas disputas, no han tenido éxito todos los intentos destinados a nuestra extinción y eliminación. Si a ojos de los demás somos una minoría, somos una mayoría por nuestra fe, nuestro patriotismo, nuestra dignidad y nuestras acciones. Nuestra presencia histórica nos avala, por eso nos ganamos el respeto de nosotros mismos y de los demás”. Al-Hinnawi continuó diciendo: “Nuestra preocupación permanece por los demás, no por nosotros mismos, porque confiamos en nuestras verdades, la rectitud de nuestros principios, la pureza de nuestros corazones, la limpieza de nuestras posiciones y el temple de nuestras espadas. El ojo de la tormenta alcanza a otros antes de alcanzarnos a nosotros, y no tememos a las tormentas por más intensas que sean sus calamidades”.

Para concluir, el Jeque Al-Hinnawi se dirigió a los hijos de As-Suwayda y a todos los sirios diciendo: “Debemos temer a Dios, reflexionar sobre nosotros mismos y dejar que prevalezcan la conciencia y las mentes sanas para salvar lo que queda. Siria en general, y As-Suwayda en particular, no merecen más que el bien. Basta de luchas, crisis, conflictos, desintegración, división, pérdida, destrucción, desplazamiento, exilio, hostilidad, terrorismo y takfirismo. Debemos saber todos que la corrupción es el origen del problema y que los corruptos son una causa insalvable. Debemos todos, sin importar nuestras afiliaciones u orígenes, buscar una solución sana que devuelva a Siria a su camino natural”.

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