Yamal Bajá el Carnicero visitó Jabal al-Arab en 1914, en los albores de la Primera Guerra Mundial, con el fin de llegar a un acuerdo con sus habitantes para que no atacaran las líneas de suministro del ejército turco a través de la vía férrea que pasaba por Daraa y se extendía hasta Palestina, donde se encontraba el frente de guerra, después de que el Imperio otomano conociera bien la fiereza y la valentía de los drusos.

Durante su visita, convocó a los líderes de la montaña y condecoró con medallas a quienes asistieron, ¡¡los cuales estaban engreídos y orgullosos de recibirlas!! Sin embargo, Sultán no asistió, por lo que el Carnicero le envió una condecoración con un emisario.

Sultán Bajá

Al recibirla, Sultán llamó a su perro y le colgó la insignia en el pecho. Quienes lo presenciaron se asombraron y le dijeron que aquello era un insulto al Imperio otomano por el que podrían pedirle cuentas, a lo que él respondió sin temor y con total orgullo y dignidad: “Las medallas del ocupante se cuelgan en el pecho de los perros, no en el de los hombres libres”.

Fuente 1

Fuente 2