Grace El-Heber escribe en el periódico Al-Anbaa:
“La naturaleza es la madre del ser humano”, así describe Lamia Al-Ali a la naturaleza. Lamia, una mujer citadina que se trasladó a vivir a uno de los pueblos del Shouf, forjó un estrecho vínculo con la naturaleza. Le encantó su nuevo estilo de vida en la localidad de Brih y habla con pasión sobre su abundancia de agua, suelo y vegetación… “El pueblo tiene más de 50 manantiales de agua”, añade: “Comprendí por qué sus habitantes permanecen aquí… les permite trabajar y producir”.
De la tierra y la naturaleza, esta agricultora y emprendedora obtiene los ingredientes para preparar comidas destinadas a los clientes en una cocina comunitaria en la localidad de Barouk, uno de los pueblos de la biosfera de la “Reserva Natural del Cedro de Shouf”. Al-Ali explica que, debido a los efectos del cambio climático y su impacto en la naturaleza, las hierbas y las plantas que constituyen la fuente primordial de su trabajo, hallar ciertas especies se ha vuelto raro o imposible, “como la borraja o la pata de oso”.
La experiencia personal de Lamia Al-Ali representa uno de los muchos tipos de iniciativas llevadas a cabo por activistas y entidades ambientales en el Líbano, como el proyecto en el que trabaja, “Cezar Projects”. Según sus fundadores, su concepto se derivó del principio de sostenibilidad y de protección de la naturaleza, el ser humano y la comunidad; además, forma parte de la extensión de la biosfera de la “Reserva Natural del Cedro de Shouf”, la cual realiza diversas actividades para intentar afrontar los desafíos del cambio climático, a pesar de haber sufrido intensamente sus estragos a lo largo de los últimos tiempos. Todas estas iniciativas se dedican a crear conciencia sobre cómo adoptar un estilo de vida y actividades diarias respetuosas con el medio ambiente y orientadas a la conservación de los recursos naturales.
Iniciativas de ecoturismo
El panorama de la protección ambiental y la adaptación al cambio climático no se completa sin el ser humano. El elemento humano es el pilar fundamental del sistema integrado de conservación y desarrollo integral, y este es el enfoque del proyecto “Cezar Projects”. Su propietario, Cezar Mahmoud, relata que comenzó hace 7 años con la idea de una casa de huéspedes y hoy se ha convertido en un referente de “turismo sostenible” en la localidad de Barouk.
Mahmoud subraya, en declaraciones al diario digital “Al-Anbaa”, que la preservación de este patrimonio y la defensa de la naturaleza y el medio ambiente por parte de las nuevas generaciones se consolidan al brindar oportunidades de empleo y reactivar la economía local. Asimismo, recalca que el impacto social y económico derivado del desarrollo de este modelo es sumamente positivo y está respaldado con cifras, tanto en la actualidad como de cara al futuro.
Según sus promotores, el proyecto ha generado empleos y se ha convertido en un punto de encuentro para agricultores, productores locales y habitantes de los pueblos vecinos, ya sea a través del equipo de trabajo del proyecto proveniente de localidades adyacentes, de la colaboración con productores locales como proveedores de insumos, o del uso de la cocina comunitaria que integra. Los esfuerzos se centran, por un lado, en expandir y potenciar el área de trabajo en apoyo al sector del turismo sostenible y, por otro, en arraigar a los jóvenes a su tierra y facilitar su retorno mediante la creación de iniciativas productivas y a largo plazo, en colaboración con entidades donantes, la comunidad local e instituciones como la “Reserva Natural del Cedro de Shouf”. Mahmoud concluye: “La civilización es la imagen fiel de la sociedad en la que nacimos y crecimos, y en la que deseamos que nuestras vidas continúen”.
El papel de las reservas en peligro
Las reservas naturales se consideran de vital importancia para la conservación ambiental y el aseguramiento de la biodiversidad, constituyendo un refugio para numerosas especies de aves y animales. La “Reserva Natural del Cedro de Shouf” es la más grande del Líbano y constituye la extensión más meridional del cedro libanés. En 2005, la UNESCO la declaró reserva de la biosfera junto a 22 localidades colindantes. Sin embargo, con el recrudecimiento del cambio climático, la reserva ha afrontado múltiples impactos y secuelas. Su director, el Dr. Nizar Hani, detalla en una entrevista con “Al-Anbaa” el impacto directo del cambio climático sobre la reserva y los bosques de cedros a través de tres puntos científicos.
En primer lugar, la alteración en la reproducción natural de los bosques debido al retraso en las nevadas, lo que da lugar a una germinación precoz de las semillas de cedro. Hani explica que el ciclo natural de germinación del cedro se inicia con la caída de las semillas en octubre y noviembre; con la llegada de diciembre y las precipitaciones de lluvia y nieve, se preservan hasta principios de la primavera.
En segundo lugar, el incremento en la actividad y la población de insectos presentes en los bosques de cedros y adaptados a ellos. Con el aumento de las temperaturas y los prolongados periodos de sequía, estos insectos se activan, máxime cuando sus depredadores naturales demoran más en contenerlos, repercutiendo de forma directa en los bosques.
En cuanto a la tercera y más crítica repercusión, se trata de los incendios forestales, en particular en la cuenca del Mediterráneo, propiciados por largas olas de calor que comienzan a finales de abril y se prolongan hasta fines de noviembre. Esto impone fuertes presiones sobre los bosques y la biomasa, incrementando los incendios forestales.
Por consiguiente, para superar las secuelas de estos desafíos, Hani cita varios proyectos implementados por la reserva con el propósito de proteger la naturaleza y el medio ambiente, prevenir incendios y salvaguardar el bosque de cedros. Entre ellos figuran la gestión de la biomasa, la recuperación de tierras agrícolas de forma sostenible y la producción de compost agrícola (es decir, fertilizante orgánico), además del monitoreo de la fauna silvestre y la reintroducción de la “cabra montés” en las extensiones de la reserva.
Otro de los desafíos más destacados del cambio climático es la irregularidad en la distribución temporal de los días lluviosos y su repercusión en sectores económicos como la agricultura. En este sentido, el coordinador de campo de la “Reserva Natural del Cedro de Shouf”, Nejad Saadeldine, explica a “Al-Anbaa” que las estaciones de monitoreo de la reserva registraron 1.550 mm de lluvia la temporada pasada distribuidos en 73 días del año, mientras que hace más de diez años estas cantidades se registraban a lo largo de ciento veinte días o más. Durante la temporada 2023-2024, las estaciones registraron 116 mm de precipitación en un solo día, el 22 de enero de 2024.
Estas cifras se registran por primera vez, según Saadeldine, quien añade: “También hemos observado un retraso en las nevadas en los meses de enero y febrero, lo que provoca una mayor celeridad en su proceso de deshielo a medida que las temperaturas comienzan a subir”.
Precisa que “la caída de grandes cantidades de lluvia en pocos días y la rapidez del deshielo perjudican la absorción del agua por parte del suelo, lo que significa que los niveles de los acuíferos subterráneos no se benefician de estas lluvias. Por tanto, estas cuantiosas masas de agua van a parar a los ríos y al mar, pudiendo generar deslizamientos de tierra y graves problemas a nivel del suelo y las infraestructuras”.
Estas alteraciones han llevado a los responsables de la reserva a buscar soluciones para respaldar a los agricultores, de acuerdo con Saadeldine, entre las cuales figuran proyectos de gestión hídrica y la supervisión y manejo de estanques agrícolas mediante redes modernas y de alta tecnología.
Rendimientos de inversión
Ante esta compleja realidad, se evidencia que procurar la adaptación al cambio climático desde los ámbitos ambiental, económico y social no basta; lo primordial radica en salvaguardar el medio ambiente y la naturaleza, y proteger la biodiversidad para rescatar el futuro del ser humano y asegurar la sostenibilidad de su vida mediante componentes integrados. Aquí sobresale el papel desempeñado por las reservas naturales en el desarrollo de un modelo de vida estimulante que permita al ser humano enfrentar el reto del cambio climático, aspectos sobre los que la “Reserva Natural del Cedro de Shouf” avanza a lo largo de dos líneas paralelas.
Al respecto, el Dr. Nizar Hani señala que el primer eje es ecológico, orientado a lograr que el bosque sea más resiliente a las variaciones a través de labores de rehabilitación, intensificación de la reforestación y mitigación de incendios forestales. El segundo eje se fundamenta en la diversificación de las oportunidades laborales y las fuentes de ingresos mediante la participación de las comunidades locales en actividades de ecoturismo, desarrollo rural, agricultura, fortalecimiento de capacidades y sensibilización ecológica. “Contamos ya con decenas, si no cientos, de participantes que ofrecen servicios diversos y variados que incrementan sus ingresos y contribuyen al desarrollo y resguardo de la reserva y su entorno”.
Es indispensable señalar aquí el importante rédito económico aportado por la protección del medio ambiente y de los ecosistemas vitales, objetivo al que aspiran las naciones en el diseño de sus estrategias económicas y de desarrollo, de forma que las reservas conformen un eje esencial dado su papel central en el desarrollo de las regiones y áreas rurales, así como en la generación de empleo.
Esto se corrobora en las cifras del último estudio de valoración económica de la Reserva del Cedro de Shouf, realizado en 2015, el cual demostró que cada dólar invertido en la reserva genera retornos económicos de 19 dólares, y que los ingresos anuales de la reserva se calculan en 19 millones de dólares distribuidos entre el Estado, la autoridad local, las comunidades locales y la reserva. Hani proyecta que el retorno ascienda durante el presente año a 27 dólares gracias a la mejora de los servicios ecosistémicos.
¡Las iniciativas, una necesidad imperiosa!
“Las iniciativas de desarrollo individuales son una necesidad apremiante en la que nos apoyamos para salvaguardar el sustento familiar y brindar una oportunidad y esperanza a la juventud”, así describe la Dra. Habouba Aoun, directora de Programas de Desarrollo Comunitario de la Universidad de Balamand, el alcance e impacto de estas iniciativas en la sociedad, “especialmente dado que en el Líbano carecemos de un plan de desarrollo integral que abarque todas las regiones y sectores sociales”, según sus palabras.
Aoun indica, en diálogo con “Al-Anbaa”, que las iniciativas particulares y locales muestran resultados favorables y son un ejemplo de labor persistente, producción y expansión del trabajo individual y grupal, reteniendo a los jóvenes en su tierra natal, máxime considerando que las personas beneficiarias pertenecen a la juventud y al colectivo de amas de casa. Aoun ensalza las iniciativas de emprendimiento que ofrecen a los jóvenes la posibilidad de forjar una idea: “Esta idea cristaliza, a su vez, en un proyecto cimentado en la ciencia y en estudios de rigor para garantizar las condiciones de éxito”.
En cuanto a las iniciativas dirigidas a las mujeres en sus hogares, revisten una gran trascendencia, “en especial para aquellas mujeres que asumen la responsabilidad de sostener a sus familias o de aportar un ingreso suplementario”. Aoun vincula el entorno de equilibrio psicológico familiar con su impacto en la salud física, “a partir de la estrecha correlación entre la economía familiar, su estabilidad y la salud tanto mental como corporal”.
Nuevas orientaciones globales… ¿dónde se sitúa el Líbano?
Con el agravamiento de las secuelas impuestas por el cambio climático sobre la vida humana, las sociedades y el entorno, las prioridades y enfoques internacionales respecto a la protección de los ecosistemas y su biodiversidad se han transformado.
En este contexto, el Convenio sobre la Diversidad Biológica, que entró en vigor el 29 de diciembre de 1993, se erige como el más trascendental en lo relativo a las reservas y la conservación de los ecosistemas, teniendo como cometido evaluar la superficie mínima requerida en las áreas protegidas para garantizar las condiciones de habitabilidad y supervivencia del ser humano, según puntualiza el Dr. Nizar Hani.
Cabe destacar que el gobierno libanés suscribió el Convenio sobre la Diversidad Biológica y posteriormente lo ratificó mediante la Ley N.º 360 de 1994. Si bien uno de los objetivos iniciales del convenio se basaba en la protección del 17% de la superficie terrestre y el 10% de la marina, hoy la nueva meta fijada es “30x30” para la tierra y los océanos. Esta nueva orientación recomienda proteger el 30% de la superficie terrestre y el 30% de la marina para el año 2030, asegurando la conectividad entre dichas áreas, la integración de las comunidades locales y una aplicación justa de la protección junto con ellas.
El Dr. Nizar Hani precisa que las reservas abarcan el 22% del territorio de Líbano, integrando la totalidad de las reservas dependientes de los Ministerios de Medio Ambiente y Agricultura, las zonas Hima, los parajes naturales y todos los espacios sujetos a régimen de protección, expresando su aspiración de alcanzar el objetivo internacional fijado para 2030. Asimismo, la “Reserva Natural del Cedro de Shouf” constituye el 5% del total de las áreas protegidas de Líbano y se estructura en tres zonas: núcleo, amortiguamiento y, finalmente, desarrollo, donde residen 120.000 personas distribuidas en 25 pueblos.
En esta línea, la “Reserva Natural del Cedro de Shouf” continúa ampliando su radio de protección: “El año pasado incorporamos tres localidades a la reserva y en la actualidad estudiamos la inclusión de nuevos pueblos a la biosfera protegida”, afirma su director.
En conclusión, adaptarse al cambio climático constituye un desafío que exige cohesión, solidaridad y colaboración conjunta entre los estamentos oficiales, las entidades locales y el conjunto de la sociedad. La trayectoria de la agricultora Lamia Al-Ali, quien decidió aventurarse en el sector del ecoturismo con la determinación de apoyarse en la naturaleza y sus recursos, es vivo reflejo del papel humano en la custodia del entorno y el bienestar comunitario. Una realidad compartida con aquellas iniciativas individuales orientadas a preservar el medio ambiente y alcanzar el desarrollo sostenible, las cuales, al complementarse con una estrategia integral de desarrollo, dinamizan la economía a largo plazo y consolidan un modelo de vida digno y civilizado.
Este informe fue elaborado en el marco del proyecto “Medios de comunicación, cambio climático y temas ambientales”, en colaboración entre la Fundación Maharat y el Proyecto de Servicios de Apoyo sobre el Terreno en Oriente Medio (Jordania, Líbano e Irak), ejecutado por Cowater International y financiado por Global Affairs Canada.






