Desde las aceras del exilio en Venezuela hasta los bastidores del poder en ‘Taif’.. ¿Cómo logró un solo hombre construir un imperio económico y una patria que se niega a doblegarse?”
Tawfiq Assaf no fue solo un nombre en la lista de empresarios libaneses, sino un fenómeno singular que combinó la astucia del comerciante y la sabiduría del político. Es el hombre que transformó el sueño de la emigración en una sólida realidad institucional, dejando una huella imborrable en la historia moderna del Líbano, tanto en el sector bancario e industrial como en los pasillos de la política y la legislación.
El viaje de Assaf comenzó con un espíritu de aventura cuando, de joven, emprendió el viaje hacia Venezuela. Allí, la experiencia forjó su carácter y regresó a Beirut a principios de la década de 1950 para encender la chispa del renacimiento industrial. No se conformó únicamente con importar productos, sino que trasladó las culturas de consumo globales al Líbano, convirtiéndose en el padre espiritual de la compañía “Pepsi-Cola” en la región y fundador de la “Société Moderne”, que pasó a ser una institución comercial de referencia indiscutible.
En 1956, Assaf sentó las bases del “Bank of Beirut and the Arab Countries” (BBAC). El objetivo no era únicamente crear una entidad financiera orientada al lucro, sino que buscaba convertirla en un puente de comunicación y un socio en el desarrollo. Gracias a su visión, el banco logró resistir las crisis más severas que atravesó el Líbano, apoyándose en la filosofía del “cuidado” y la “confianza” que Tawfiq Assaf inculcó en el corazón de la actividad bancaria.
Tawfiq Assaf ingresó al parlamento en 1972 en representación de Aley, destacándose rápidamente como una voz de sensatez y moderación. Durante su gestión al frente del Ministerio de Industria y Petróleo, diseñó estrategias destinadas a convertir al Líbano en un centro industrial regional.
Sin embargo, el hito más destacado de su trayectoria política fue su papel clave en el Acuerdo de Taif. Como miembro del “Comité de los Diecisiete”, Assaf contribuyó de manera discreta y serena en la redacción de los artículos del Documento de Entendimiento Nacional, convencido de que la estabilidad económica solo podía alcanzarse a través de la estabilidad política y bajo el amparo de las instituciones legítimas.
Assaf fue reconocido con el título de “hombre de las instituciones” dentro de su respetada comunidad y en toda la patria. Gracias a sus esfuerzos, se fundó la “Dar de la Comunidad Drusa” para convertirse en un centro unificador, y a lo largo de toda su vida respaldó iniciativas culturales y educativas, convencido de que invertir en el ser humano es la verdadera ganancia.
Tawfiq Assaf falleció en 1996, dejando tras de sí una auténtica escuela de “diplomacia empresarial”. Demostró que el verdadero hombre de negocios es aquel que lleva la preocupación por su patria en su equipaje, y que el éxito no se mide por la cantidad de riqueza acumulada, sino por la huella que dejamos al servicio de las generaciones venideras.