Hasta el día de hoy, no nos hemos acostumbrado a abordar las causas del delito antes de que ocurra.
Lo que presenciamos hoy en día en crímenes repentinos que ocurren a raíz de disputas momentáneas sin planificación previa, y que causan una gran indignación social, como algunos incidentes de asesinatos familiares en un momento en que han proliferado las drogas y la precariedad de la vida, no se escuchaba hace años.
Entre un momento de ira y un crimen de homicidio… ¡puede que no haya más que un solo segundo!
Detrás de las puertas de los tribunales penales, la batalla jurídica no gira únicamente en torno a las pruebas, sino en torno a una pregunta mucho más compleja:
¿Qué pasaba por la mente del acusado en el momento en que ocurrieron los hechos?
¿Realmente quería quitar una vida?
¿O solo quería hacer daño y todo terminó en una catástrofe que no previó?
Aquí surge la sutil distinción jurídica entre el delito de homicidio doloso y el delito de lesiones con resultado de muerte, una diferencia que puede cambiar por completo el destino del caso.
La mayoría de las tragedias familiares no comienzan con un deseo de matar, sino con una ira no gestionada, un arrebato fuera de control, una palabra hiriente que se convirtió en agresión y una agresión que se transformó en tragedia.
Pues la persona enojada no pierde por completo la razón, pero sí pierde parte de su capacidad para medir las consecuencias, y puede tomar en segundos una decisión de la que se arrepentirá durante largos años.
Debes recordar siempre:
Un momento de ira puede terminar en minutos,
pero sus secuelas pueden durar toda una vida.
Así que no permitas que un arrebato pasajero te convierta de parte en una disputa a acusado en un caso penal, o que transforme un hogar que ayer era seguro en una tragedia de la que todos hablan hoy.
La ley no juzga la ira,
sino lo que provocó esa ira.
La mayoría hoy en día ha dejado de pensar con sensatez; por ello vemos robos, asaltos en los caminos, una ausencia de rendición de cuentas social y la impunidad del infractor por su pertenencia a alguna facción o por la protección de su familia, razón por la cual han proliferado estos incidentes que conducen a homicidios.
Debemos cooperar entre todos y difundir la concienciación en la sociedad para reducir estos incidentes.
Con todo respeto….. Abu Ismail Hamad Qutaish.