¿Qué pasaría si la próxima guerra mundial comenzara sin un solo disparo? Sin aviones de combate, sin misiles, sino con un virus que se propaga silenciosamente e infecta a un gran número de personas.
En un nuevo episodio de "Morse", el programa nos lleva a una de las hipótesis más inquietantes sobre el futuro de la guerra: las armas biológicas y la posibilidad de emplear bacterias y virus como un arma dirigida a los humanos a gran escala.
El episodio plantea interrogantes sobre los datos genéticos recopilados en los últimos años y si, teóricamente, podrían utilizarse para desarrollar agentes patógenos que apunten a grupos humanos según sus características biológicas; el análisis recuerda la experiencia de la pandemia de coronavirus, desde las pruebas PCR hasta la rapidez en el desarrollo de vacunas, para abrir una amplia puerta a preguntas sobre los límites del desarrollo científico y la posibilidad de su uso indebido.
Pero, ¿dónde termina la ciencia y dónde comienzan las hipótesis? ¿Podría el conocimiento que se supone debe proteger a la humanidad convertirse en su amenaza más peligrosa?
En Morse, a veces, las guerras más aterradoras son aquellas que no vemos.






